Se dice de alguien que está hecho de otra pasta, como si el desierto lo hubiera curtido por dentro. Aguanta el calor, la pega, el sueño y lo que le tiren, sin quejarse mucho y hasta con buena cara. Es una forma bien local de hablar de resistencia y aguante, casi como tener batería infinita.
"El Nico tiene el desierto en la sangre: se pegó el carrete hasta tarde y hoy llegó a la pega fresco, ni un bostezo."