Expresión bien trujillana para soltarle a alguien cuando no te crees lo que te está contando, o cuando algo te deja loco de lo bueno o de lo raro. Es como decir: ya pues, no me vaciles, o estás alucinando. Va con tono de broma y un puntito de incredulidad.
"Le dije a Lucho que me ascendieron y que encima me subieron el sueldo, y el pata se quedó frío: ¡Ta' que te vacilas, compadre, invita tu cevichito!"