En Veracruz se le dice así a alguien bien travieso, inquieto y medio duende, que no puede estar quieto y siempre anda armando alguna. Viene de los chaneques del folclore, esos espíritus del monte que hacen bromas y te pierden cosas. No es insulto fuerte, más bien carrilla con cariño.
"Otra vez escondiste las llaves y luego dices que no fuiste tú. No manches, neta eres un chaneque, siempre andas de travieso."