Se usa para decir que alguien es muy terco, que no entra en razón ni a martillazos y se queda clavado en su idea como el Puig Campana plantado frente al mar. Es la típica persona que aunque vea que se está equivocando sigue a lo suyo tan pancha, y al final hasta hace gracia de lo burro que puede llegar a ser.

"Mi primo lleva tres suspensos seguidos y sigue diciendo que no va a estudiar, que aprobará por arte de magia, está más cabezón que el Puig Campana, madre mía qué criatura."

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