Se dice cuando alguien se queda ido, embobado o en la luna, como desconectado del mundo. Es ese momento en que le hablas y no reacciona, porque está metido en sus pensamientos como si se hubiera subido a una torre a mirar la vida desde lejos. Muy de regaño suave, pero con gracia.
"¿Y este man qué? Le pregunté por la tarea y se quedó en la torre mirando el techo. Tocó chasquearle los dedos pa’ que volviera y me parara bolas."