Se dice cuando andas con el pendiente a tope, bien nervioso o angustiado porque algo puede salir mal o ya se torció. Es como traer una oración atorada en la garganta de puro susto. Muy de mamá y abuelita cuando alguien no contesta el cel o llega tardísimo. Y sí, te envejece diez años en una noche.

"Mi jefa anduvo con el Jesús en la boca porque me fui a la peda, se me murió el cel y caí hasta las tres, bien campante."

Se dice cuando vas muerto de miedo o con una preocupación que no te deja ni respirar, como si trajeras una oración atorada en la garganta. Es ese estado de nervio constante de esperar lo peor: que no contesten, que salga mal, que pase algo. Muy de andar al tiro y con el corazón en la mano.

"Güey, se me ponchó la llanta en plena lluvia y sin señal. Me fui despacito, rezando, y andaba con el Jesús en la boca hasta llegar a la casa."

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