Se dice cuando andas con el pendiente a tope, bien nervioso o angustiado porque algo puede salir mal o ya se torció. Es como traer una oración atorada en la garganta de puro susto. Muy de mamá y abuelita cuando alguien no contesta el cel o llega tardísimo. Y sí, te envejece diez años en una noche.
Se dice cuando vas muerto de miedo o con una preocupación que no te deja ni respirar, como si trajeras una oración atorada en la garganta. Es ese estado de nervio constante de esperar lo peor: que no contesten, que salga mal, que pase algo. Muy de andar al tiro y con el corazón en la mano.