Expresión bien veracruzana para soltar cuando algo te deja sacado de onda: una situación impresionante, rarísima o un caos con saborcito local. Es como decir “no manches” o “qué pedo”, pero con ese toque de puerto. Sirve para admirar o para quejarte, según el tono y la cara que pongas.
"Llegué al malecón y había banda, bocinas a todo, uno vendiendo cocos y otro cantando salsa, y yo nomás: ¡qué tierra!, esto parece carnaval diario."