Se le suelta a alguien cuando está siendo un flojo nivel leyenda, de esos que no se apuran ni aunque el mundo se esté cayendo. Puede sonar a regaño con cariño o a insulto, según el tono y la confianza. En Loreto y en Perú en general se oye un montón, y sí, pica un poco, pero es bien común.
"Oe, ya levántate pues, qué huevón eres. Te dije a las once y son las dos, el almuerzo ya está frío y tú ahí como si nada."