Se dice con ironía cuando alguien se cree la gran cosa, se da aires de importante o presume como si viniera de una familia de apellido pesado. Vamos, el típico que se sube al ladrillo por cualquier tontera y actúa como si todos tuviéramos que rendirle pleitesía. Bien ecuatoriana y bien punzante.
"¿Viste al Mario con el carro nuevo? Anda dando vueltas por el barrio, saludando como candidato. ¡Qué apellido! Si ayer nomás andaba a pata."