En Buenos Aires se le dice así al que aparece siempre en las juntadas, asados o previas, lo hayan invitado o no. Es como un personaje fijo del elenco, parte del paisaje, imposible de sacar del grupo. No siempre es mala onda, a veces cae bien y hasta suma, pero está ahí, siempre.
Se le dice a alguien que siempre está en el mismo sitio, como si tuviera puesto reservado de por vida. Es ese pana que tú llegas y ya está ahí, firme, pegado a la plaza, la esquina o el kiosquito. No es insulto, más bien es vacile cariñoso de que el tipo nunca falla.