Se usa para decir que estás tan feliz que parece que flotás, como si hubieras llegado al punto máximo de alegría. Es ese momento en que todo salió redondo, la panza llena, el viento patagónico suave y vos pensando que la vida está impecable. Es una expresión bastante poética, pero en la calle se usa con mucha onda.
Se usa cuando alguien está tan feliz, pleno o satisfecho que siente que ya no puede pedir nada más, como si hubiera llegado al paraíso personal. Puede ser por amor, por comida brutal, por un logro chido o por un momento bien mágico. Es de esas expresiones cursis pero sabrosas que a veces describen perfecto cómo te sientes.
Se dice cuando algo te sale o te sabe tan brutal que sientes que ya no hay nivel más arriba. Es como estar en la cima, pero en versión cotidiana: una comida que te vuela la cabeza, una noticia buenísima o un momento redondo. No es exclusiva de Tlaxcala, pero ahí también se usa sin problema.