Se dice cuando alguien se mentaliza para salir, celebrar y ponerse en modo juerga, como si al ponerse un sombrero imaginario se le encendiera el chip fiestero. Vale para previas, verbenas y cualquier plan de los que acaban tarde. No es súper típica, pero se entiende y tiene ese punto de coña.
"Es San Mateo y ya estás con cara de lunes. Venga, ponte el sombrero de fiesta, bajamos a Laurel y acabamos cantando con media Logroño."