Se dice cuando alguien arranca con el mismo discurso de siempre y no lo corta más, como si se hubiera puesto un cassette en repeat. Repite, repite y repite hasta que te dan ganas de apagarle el play. Suele usarse en tono de queja, cuando alguien se pone monotemático y te taladra con el tema.
"Bo, Martín se puso el cassette con lo del asado y ya va por la quinta vez que cuenta la misma historia, dejá quieto, loco."