Dicho bien maracayero para vacilar a alguien que va lentísimo, como si estuviera arrastrando una tortuga o cargando con ella. Se suelta cuando el pana se queda pegado, tarda una vida en arrancar o hace todo con una calma desesperante. No es insulto heavy, es más burla cariñosa con sabor de calle.
"Dale pues, chamo, que el jefe ya preguntó tres veces. Con ese informe estás poniendo la tortuga y nos van a cerrar la oficina."