Verbo bien de calle para cuando alguien se pone a hablar de política a lo loco, opinando de todo, tirando datos a medias y armando debate, pero sin llegar a nada útil. Es más por sonar informado, ganar puntos en la charla o matar el rato que por cambiar el mundo. Y sí, cansa rápido.
"Vea pues a Juan, lleva desde el almuerzo politiquiando en la tienda, echando carreta de elecciones y ni ha movido un dedo en el trabajo."