Se dice cuando andas reventado, con el cuerpo pesado y la energía en cero, como si cargaras madera encima. Puede ser por pega dura, por caminar caleta o por trasnochar feo. Es de esas frases que pintan perfecto el cansancio bruto, de cuando ya ni el café te hace caso.
"Hermano, después de la pega y el sol de Atacama quedé maderiado. No me hablen de salir, me voy a la cama al tiro y chao."