Dicho boyacense para cuando cachas al toque que alguien está echando cuento, metiendo chisme o diciendo mentiras. Es como tener radar para el embuste: escuchas dos frases y ya sabes por dónde va el ladrido. Se usa mucho para marcar que no te comen cuento y que a ti no te meten los dedos a la boca.
"No me venga con ese cuento chimbo, mijo, que yo le pillo el ladrido de una y después no diga que no le avisé."