Se dice cuando alguien llega a un bar, tienda o cafetería y se pone en plan dueño del chuzo: saluda a todo el mundo, opina de todo, da órdenes y se cree el centro del parche, aunque solo sea cliente de siempre. Va con tono de burla, como diciendo: bájale dos, que aquí nadie te nombró gerente.
"Llegó al bar y se la pegó de bar: le gritó al mesero, movió sillas, saludó a medio mundo y hasta quiso escoger la música como si fuera el patrón."