En Caldas se dice cuando alguien se mete una jornada larga de fiesta, rumba o plan intenso, de esos que arrancan temprano y terminan cuando ya no te dan las piernas. Es como pegarse una maratón de farra sin misericordia. Se usa con orgullo y con un poquito de arrepentimiento al otro día, obvio.
"Anoche nos pegamos el partido en la finca de Juancho y amanecimos bailando, ya ni el gallo quería cantar."