Se le dice a la persona que habla hasta por los codos, suelta chisme a chorros y no deja a nadie meter ni una palabra. Vamos, que parece una lora prendida todo el día. Suele usarse en tono de burla o cariño, pero si lo dices con cara seria, también puede sonar a regaño.
"Chamo, llegó Ana y se adueñó del grupo: no deja hablar a nadie, puro cuento y chisme. Esa jeva es una pata e' lora nivel Dios."