Se dice cuando alguien se mete en un peo bien complicado, de esos que te dejan sudando frío y sin salida fácil. La idea viene de cruzar un cañón o un paso peligroso, así que implica riesgo, tensión y que cualquier pasito en falso te hunde más. Muy falconiano y bastante gráfico, la verdad.
"Chamo, con ese chisme que soltaste del jefe estás pasando el cañón, ahorita te llaman a Recursos Humanos y quedas más enredado que audífonos en el bolsillo."