Se dice cuando alguien se está dejando la piel currando o esforzándose a lo bestia para conseguir algo. Es como decir que estás trabajando hasta reventar, con la espalda hecha polvo y cero descanso. Suena fuerte, pero es súper común para reconocer el sacrificio de alguien. Y sí, da un poco de pena, pero también respeto.
Se usa para decir que alguien ha trabajado durísimo, metiéndole toda la garra hasta quedar hecho polvo. Es como decir que te has reventado currando, ya sea en la chamba, estudiando o haciendo cualquier cosa que te deje molido. Suena fuerte, pero también tiene ese toque de orgullo de quien se sacó la mugre de verdad.
Cuando alguien trabaja tan duro que parece que se va a romper en dos de tanto esfuerzo. Es esa mezcla criolla entre sudor, compromiso y un toque de terquedad cojedeña.