Se le dice al pana que vive pegado a la calle, siempre rulay, siempre en la movida, como si el asfalto fuera su iglesia. Es el que se la pasa en la esquina, en el centro o dando vueltas, y casi nunca pisa la casa. Suena poético, pero es puro callejero de corazón.
"Chamo, ¿y Leo? Ese pana es de la religión del asfalto, ayer lo vi en la esquina, después en el centro y en la noche todavía andaba rulay por ahí."