Se dice cuando alguien se pone finísimo de repente y empieza a ir de elegante o de superior, como si estuviera en una pasarela o en una cata de vinos. Vamos, que se le sube el postureo y se marca un papel de pijo entendido. Suele decirse con cachondeo para bajarle los humos sin discutir.
"Mira al Pedro con el traje nuevo, se ha puesto en modo clasi y ahora te corrige hasta cómo se dice croissant, qué flipao."