Se dice de alguien que no curra nada de nada, que no mueve un dedo y vive en modo vago profesional. Vamos, que ni por accidente hace un esfuerzo. Es una forma bastante común en España para rajar con gracia de quien es más flojo que un chicle al sol.
"Juan no da palo al agua: dice que está liadísimo y lo único que ha levantado hoy es el mando para cambiar al partido."