En Chiapas mula no es solo el animal terco, también es un apodo medio carrilludo para quien es lento, distraído o no entiende las cosas a la primera. Se usa entre familia y cuates para picar tantito, aunque si lo dices con mala leche sí puede sonar pesado. Es de esas palabras que dependen mucho del tono y la confianza.
En Yaracuy y en buena parte de Venezuela, decirle a alguien mula es llamarlo terco, necio o cabeza dura, como el animal que no se mueve ni a palo. Se usa en broma entre panas, pero también puede sonar medio picante si lo dices con mala cara. Vamos, que no cede ni aunque le reces.
En Puebla decirle mula a alguien es llamarlo terco, necio, de esos que no cambian de opinión aunque les caiga un meteorito encima. Es como decir que está emperrado en su idea y no hay poder humano que lo haga recular. No es un cumplido, pero entre cuates se usa con cariño burlón y la neta sí hace gracia.
En Baja California decirle a alguien mula es llamarlo terco, necio, de esos que no entienden ni aunque se lo expliques con dibujitos. Se usa cuando la banda se emperra con una idea y no la suelta por nada del mundo. Es medio carrilla, pero con cariño, aunque a veces sí cala cuando ya traes los nervios de punta.
En Córdoba decir que alguien es una mula es tratarlo de terco mal, de esos que no aflojan ni a palos. Se usa para la persona cabezona que insiste con algo aunque ya todo salió como el orto, muchas veces después de un par de fernet encima. Es insultito cariñoso, pero deja claro que está emperrado.