Expresión campechana para decir que alguien se pone a bailar con ganas, sin pena y echando cadera sabroso. Se usa mucho en fiestas con cumbia, son o cualquier ritmo caribeño donde el cuerpo se suelta solo. Es básicamente dejar de hacerse el serio y disfrutar la pista como si no hubiera mañana.
Se dice cuando alguien se pone a bailar con todo, moviendo el cuerpo sin pena y con un flow bien prendido. Es como decir que anda perreando, cumbiando o lo que toque, pero con actitud de fiesta total. Muy de ambiente, de playa y de desmadre, de esos que empiezan tranqui y acaban sudando hasta el alma.