Se dice en plan de broma para hablar de un morreo de los que te dejan sin aire, largo e intenso, como si estuvieras en plena verbena de verano. No es que sea una categoría oficial de beso, pero en Baleares suena a vacile local: mucho morro, mucha pasión y cero vergüenza. Y sí, tiene su puntito.
"En la verbena de Sant Joan nos dimos un morreo balear que casi me trago la pulsera del garito y acabé pidiendo agua como si hubiera cruzado a nado."