Se dice cuando montas un plan de estudiantes con ganas de jaleo: quedada improvisada, ronda de bares, guitarrita, cánticos y risas hasta que el vecino se acuerda de tu familia. Vamos, organizar una fiesta con rollo universitario y un punto de desmadre. En Santander suena a pandilla y a noche larga.
"Después de clase nos liamos y montamos la estudiantina en mi piso: tortilla, birras, guitarra y el de siempre cantando fatal a las tres."