Se dice cuando te toca aguantar un escándalo, un ruido pesado o un alboroto que no pediste. Es como comerte la bulla enterita, sin poder zafarte, ya sea por vecinos fiesteros, una pelea en la calle o un evento que se alarga. Suena bien boliviano y bien resignado, de esos momentos que te sacan canas.
"Anoche me mamé la bulla de los vecinos con su fiesta, cohetes y cumbia hasta las tres. Hoy estoy hecho bolsa en la pega."