Se dice, medio en broma, cuando alguien va tan tranquilo por la vida que parece que se ha pedido un año sabático, aunque en realidad siga currando o con sus movidas. Sirve para pinchar a quien se escaquea, se lo toma con calma extrema o vive en modo vacaciones. Y oye, a veces hasta da envidia.
"Macho, el Pedro va con su año sabático: llega tarde al curro, se escaquea de los recados y se planta en el sofá con pipas como si nada. Así cualquiera, ¿eh?"