Significa trabajar a tope, metiéndole mucha energía y sin aflojar, como quien está a mil con el laburo.
Se dice cuando alguien está trabajando a lo bestia, sin frenar y metiéndole toda la garra. Es bien de Argentina, sobre todo en Buenos Aires, y mezcla el clásico laburar con ese a full que suena a modo turbo. Sirve para quejarse, para presumir o para avisar que andás a mil y no te da la vida.