Se usa cuando alguien te regaña fuerte o te pega una buena llamada de atención, casi siempre una figura de autoridad como tus papás, un profe o el jefe. Viene de la idea de castigarte tirándote de la oreja, pero hoy suele ser más verbal que físico. Vamos, que te ponen en tu sitio y te dejan pensando.
"Uy, parce, mi mamá me jaló las orejas por llegar tarde y dejar la bici toda embarrada. Me tocó lavar eso de una y pedir cacao."