En Ecuador se dice de alguien que se lanza sin pensar, se salta las reglas o actúa a lo bestia, como si cruzara el semáforo en rojo. Va para el que improvisa mal, se mete en líos por apurado o hace cosas sin medir consecuencias. No siempre es insulto, pero sí suena a regaño con cariño.
"Ñaño, ¿vas a renunciar y ni has buscado otro camello? Deja de jalar de rojo, que después andas pidiendo fiado hasta para el pasaje."