En Junín, Perú, decir que alguien está jalado es soltarle que desaprobó un examen o que se quedó en el curso. Se usa mucho entre patas del cole o la uni, medio en burla y medio con cariño, como para decirle que está en aprietos. Duele, sí, pero también da risa si ya pasó el susto.
En Apurímac se dice que alguien está jalado cuando vive en la luna, siempre distraído, confundido o medio ido, como si hubiera salido sin cerebro de la casa. No es que sea malo, solo que el compa parece que funciona a otra frecuencia. Y hay que admitir que a veces da risa verlo tan perdido.