Se dice cuando alguien arma un show tremendo para algo que al final no era para tanto. Mucha pose, mucha promesa y cero resultado, como venderte el mega plan y terminar con dos sanguchitos. Va para asados, proyectos, regalos o cualquier cosa inflada. Tiene ese gustito a burla bien del norte.
"El loco anunció “asado épico” y se mandó la gran gobierno: parlante, fuegos artificiales y dos choris contados. Encima en Tucumán, hermano, eso es pecado."