Se dice cuando alguien va a toda mecha, como con afán, casi volando, porque llega tarde o no quiere que lo dejen botado. Sirve para hablar de quien camina, corre o se mueve rapidísimo, con cara de que el mundo se le acaba. Muy de parche para describir al apurado del grupo.
"Mire a Juan, va de volador pa' alcanzar el bus, porque si lo deja, le toca devolverse a pata y llega regañado."