Decir que vas al mercadito no es solo ir a comprar verduras y frutas. Es el plan completo: darte una vuelta, regatear con cariño, saludar a medio mundo y ponerte al día con el chisme del barrio. Suele sonar a rutina de fin de semana, bien de pueblo o de mercado popular. Y sí, uno siempre vuelve con algo de más.
"Voy pal mercadito un momentico a buscar plátanos y queso, y de paso me entero quién se dejó con quién, porque aquí todo se sabe."