Se dice cuando alguien va a toda leche, sin frenar ni para saludar, como si le persiguiera el demonio. Vale para ir corriendo, en coche o en bici, pero siempre con esa prisa medio absurda y un puntito de caos. Muy de pueblo, de ver a alguien pasar zumbando y pensar: este se mata.

"Bajó el chaval por la cuesta del pueblo a tranca potranca con la bici hecha polvo, y la señora del ultramarinos se santiguó porque eso no era normal."

¿Te gusta nuestro diccionario?

Además de rebuscar expresiones cañoneras, también contamos chistesitos.

Échale un ojo, si no te ríes en 10 segundos, te hacemos un descuento.

Tu cesta: 0,00 € (0 productos)
Imagen del producto

Tu Carrito de Magia

Tu carrito está vacío. ¡Adopta un Magikito!