Se dice cuando alguien se pone a hablar y hablar, se alarga con un cuento eterno y no llega al punto. Es como soltar un discurso que nadie pidió, con vueltas y más vueltas, hasta que te desespera. En El Salvador también suena a que te están mareando la perdiz para no decirte la verdad. Bien cansado, la verdad.
"Mirá, dejá de echar el rollo y decime de una vez si vas a poner para la gasolina o solo venís de adorno."