Qué significa

Interjección muy de España para soltar un fogonazo de sorpresa, cabreo, dolor o flipada cuando algo te sacude el día. Aunque viene de la hostia religiosa, en la calle casi siempre va ya despegada de eso y funciona como una palabrota comodín con mucha pegada. Es coloquial, rotunda y a veces un poco basta, pero tiene un músculo expresivo que no veas.

Ejemplos de uso

"Iba tan tranquilo por el pueblo y, al ver al burro del vecino subido al tejado del bar, solté: ¡hostias, Manolo, como se caiga nos quedamos sin chiringuito!"
"Se me cayó el móvil por la escalera y lo único que me salió fue un ¡hostias! de los que retumban hasta en el descansillo."
"Abren la puerta, aparece tu colega con media ceja rapada y tú: ¡hostias, pero qué te has hecho, criatura!"
Tono
Vulgar Exagerado

De dónde viene

Viene de hostia, la forma popular de llamar a la oblea consagrada de la misa, del latín hostia, que significaba víctima sacrificial. Con el tiempo, en España pasó de lo religioso a la blasfemia coloquial y acabó convertida en interjección todoterreno para el susto, el cabreo, la sorpresa o el dolor.

Otras formas de decirlo

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