Se dice de la peña que se planta siempre en el mismo sitio, normalmente en la plaza o en la esquina de siempre, y se queda ahí de charla y cotilleo como si fueran farola. No es insulto gordo, más bien vacile cariñoso. Vamos, que pasan más horas ahí que el banco de piedra.
"Paso por la plaza a las ocho y ahí están otra vez, los de siempre, haciendo muro y rajando del vecino como si les pagaran por turno."