Se dice cuando alguien habla por hablar, sin aportar nada, tirando fruta o metiéndose en una charla que no va a ningún lado. También vale para prometer cosas y después no hacer ni la mitad. Es bien rioplatense y bastante común en el sur. Y sí, a veces duele porque te lo dicen en la cara.
"Dale, dejá de hablar al pedo, Juan. Ayer jurabas que arrancabas el gym y hoy estás clavándote un asado con dos porciones de provoleta."