Se dice de alguien que anda agrandado, bien creído y presumiendo como si se hubiera ganado la lotería. Va con el pecho inflado, mirando por encima del hombro y esperando aplausos por cualquier cosa. En Nicaragua suena a vacilón, pero también es un jalón de orejas para que baje la espuma y se ubique.
"Desde que lo ascendieron, el maje anda pecho de paloma, caminando despacito para que lo vean y ni saluda, como si fuera dueño de media cuadra."