Se dice cuando una situación se vuelve un lío tremendo, caótica y sin orden, donde todo el mundo habla a la vez y nadie entiende nada. Vamos, que aquello es un despelote y no hay quien saque una conclusión. La imagen de mezclar arroz con mango lo resume perfecto, raro y revuelto.
Expresión muy cubana para hablar de un desorden tremendo, un caos de los buenos, cuando todo está mezclado sin pies ni cabeza. Se usa para describir situaciones donde nadie entiende nada y cada cual va por su lado. Vamos, cuando la cosa está tan enredada que ni con calma y café se arregla fácil.