Apodo cariñoso para un niño chiquito y travieso que no para quieto y se mete en todo. Se lo dices cuando anda correteando, haciendo bulla o armando mini desastres, pero con ternura, no con bronca. Es como decirle inquieto, pero en modo cute. Y sí, agota más que adulto con café.
"Oe, ese pitufito ya se subió al sillón, tiró las galletas y ahora corre por el pasillo. ¿Quién lo deja suelto un ratito, ah?"