Se dice cuando alguien está contentísimo, en plan felicidad simple y sin complicaciones, como si con cualquier cosita ya estuviera celebrando. Es una forma graciosa de exagerar lo bien que te sientes, a veces por una tontería que igual te alegró el día. Suena bien de calle y queda simpática.
Se usa cuando alguien está de muy buen humor, contentísimo, casi flotando de la alegría. Es como decir que anda tan feliz que ni se acuerda de las broncas ni del estrés. Suena infantil y juguetona, pero justo por eso tiene su encanto y se pega rápido cuando la escuchas.