Se dice cuando quedás reventado, sin energía, como si te hubieran dado una paliza o te hubiera pasado un camión por encima. Vale para cansancio físico o mental, de esos días que no te da ni para contestar un mensaje. En Costa Rica suena bien coloquial y dramático, y la verdad es que pinta perfecto el bajón.
"Mae, me fui a subir el volcán con tenis lisos y sin agua, y quedé palmado. Llegué a la choza, me tiré en la cama y ni para cenar me dio."