Se dice cuando alguien se queda dormido o medio KO y se queda tieso, quieto y sin reacción, como un muñeco tirado en el sofá. No es solo echar una cabezadita, es caer rendido y no enterarse de nada. Muy de sobremesa potente, de esas que te apagan el cuerpo y te dejan en modo estatua.
En Madrid se dice cuando estás reventado, sin energía, como un muñeco tirado en el sofá que ni parpadea. Vale para después de currar, de una resaca criminal o de pegarte una paliza andando. Es un cansancio de los que te dejan en modo ahorro, con cero ganas de socializar. Muy castizo y muy real.