Se dice cuando alguien está al límite, sin margen de maniobra, como que ya se la jugó toda y quedó expuesto. Si sale mal, se pudre y no hay plan B. También vale para cuando te metiste en algo medio arriesgado y estás jugándotela fuerte. Muy de charla rioplatense, bien de estar con el agua al cuello.
En La Pampa se dice estar jugado cuando alguien está sin un peso, al borde del abismo económico o ya entregado a la mala racha. Es como tener la billetera haciendo eco y la tarjeta llorando. También puede usarse para alguien que se metió en un lío grande y ya no tiene mucha salida, aunque a veces se dice medio en chiste.
Se dice cuando alguien ya está al límite y siente que no tiene nada que perder, así que se manda sin filtro y sin medir demasiado las consecuencias. Es como estar tan quemado con la situación que te da igual quedar bien o mal. A veces suena trágico, a veces gracioso, pero siempre tiene ese gustito a todo o nada.